
Vivir en la Costa Brava tiene un precio que a menudo no contamos: entre la playa, el trabajo al aire libre, la bici y el huerto, aquí se acumulan muchas más horas de sol que en otros lugares. Y la piel no olvida. La buena noticia es que el cáncer de piel es a la vez el más frecuente y el más fácil de curar cuando se detecta pronto: una revisión de lunares de veinte minutos puede resolver en una sola visita lo que llevas meses arrastrando.
Por qué hay que vigilar la piel aquí
La radiación ultravioleta acumulada a lo largo de la vida es el principal factor de riesgo de los tumores cutáneos. En la comarca se suman tres cosas: muchos días de sol al año, una población que hace vida fuera y el reflejo de la luz sobre el agua y la arena, que aumenta la exposición aunque estés bajo la sombrilla.
Conviene distinguir dos grupos de tumores. Los cánceres de piel no melanoma (carcinoma basocelular y escamoso) son mucho más frecuentes, crecen despacio y suelen aparecer en la cara, las orejas, el cuero cabelludo y el dorso de las manos. El melanoma es menos habitual pero más agresivo; si se detecta fino, la extirpación suele ser curativa.
La regla ABCDE: cómo mirarte los lunares
La autoexploración mensual delante del espejo, con ayuda de alguien para la espalda, es la mejor herramienta de detección precoz. La regla ABCDE ayuda a saber qué buscar:
- A de Asimetría: si doblaras el lunar por la mitad, las dos mitades no coincidirían.
- B de Bordes: irregulares, dentados o mal definidos.
- C de Color: más de un tono en la misma lesión (marrón, negro, rojo, blanco o azulado).
- D de Diámetro: más de 6 milímetros, aproximadamente el tamaño de una goma de lápiz.
- E de Evolución: cualquier cambio de tamaño, forma, color o relieve, o la aparición de picor, sangrado o costra.
Hay un signo complementario muy útil, el del patito feo: los lunares de una persona suelen parecerse entre sí, y el que desentona de todos los demás merece una mirada profesional. Y recuerda revisar también las zonas que solemos olvidar: cuero cabelludo, orejas, plantas de los pies, entre los dedos y las uñas.
Quién tiene más riesgo
Hay que ser más cuidadoso si tienes:
- Piel clara que se quema con facilidad y no se broncea, cabello rubio o pelirrojo, ojos claros y pecas en la cara.
- Muchos lunares (más de cincuenta) o lunares atípicos.
- Antecedentes familiares de melanoma en padres, hermanos o hijos.
- Quemaduras solares con ampollas durante la infancia o la adolescencia.
- Antecedente personal de un cáncer de piel previo.
- Inmunosupresión: trasplante de órgano, tratamientos inmunosupresores.
- Exposición laboral continuada al sol: agricultura, pesca, construcción, hostelería de terraza, monitores.
- Uso de cabinas de bronceado, que aumentan el riesgo de melanoma, sobre todo antes de los 35 años.
Cada cuánto hay que revisarse
Para una persona adulta sin factores de riesgo, una revisión cada dos o tres años suele ser suficiente, siempre acompañada de la autoexploración mensual. Si reúnes varios de los factores de la lista, lo habitual es una revisión anual; y si has tenido un melanoma o lunares atípicos, el dermatólogo marcará controles más frecuentes, a menudo cada seis meses. En cualquier caso, una lesión que cambia no espera al calendario: se mira cuando aparece.
Cómo es la visita y qué es la dermatoscopia
La revisión es sencilla e indolora. El dermatólogo explora toda la superficie corporal con buena luz y utiliza un dermatoscopio, una lupa con luz polarizada que permite ver estructuras bajo la superficie de la piel invisibles a simple vista. Multiplica la precisión diagnóstica y, sobre todo, evita extirpar lunares benignos innecesariamente.
Si una lesión es sospechosa, se programa la extirpación con anestesia local y se envía a estudio anatomopatológico para tener un diagnóstico de certeza. Si no lo es, el dermatólogo la documenta y te indica cuándo conviene volver a mirarla. En la ficha de dermatología encontrarás el resto de motivos de consulta que atendemos: acné, dermatitis, psoriasis, caída del cabello o verrugas.
Protección solar todo el año
- Fotoprotector de FPS 50+ en las zonas descubiertas, aplicado treinta minutos antes de salir y renovado cada dos horas y tras cada baño.
- Evitar el sol directo entre las 12 y las 16 h, la franja de máxima radiación.
- Ropa, sombrero de ala ancha y gafas de sol con protección UV: protegen más y mejor que cualquier crema.
- Sombra en la playa, teniendo en cuenta que la arena y el agua reflejan la luz.
- Los bebés menores de 6 meses no deben recibir sol directo; en los niños, la protección debe ser sobre todo física. Lo explicamos también en el artículo de revisiones pediátricas por edades.
- Ninguna cabina de bronceado, ni siquiera para preparar la piel antes de las vacaciones.
Preguntas frecuentes
¿Un lunar que me roza con la ropa es peligroso?
No necesariamente: el roce no transforma un lunar benigno en un tumor. Ahora bien, si se irrita, sangra repetidamente o te incomoda cada día, vale la pena valorarlo y, si procede, extirparlo.
¿Puedo tomar el sol si tengo muchos lunares?
Sí, con sentido común: protección alta, evitar las horas centrales y, sobre todo, no quemarte nunca. Quien tiene muchos lunares no debe huir del sol, sino gestionarlo bien y revisarse con regularidad.
¿Lo cubre mi mutua?
Tenemos convenio con más de 40 aseguradoras; puedes comprobarlo en el listado de mutuas. Algunas pólizas piden autorización previa para la cirugía dermatológica y te lo indicamos al pedir la cita.
Cómo pedir cita
Llámanos al 972 30 65 65, usa el formulario de contacto o el portal de citas en línea. Estamos en la Plaça de Catalunya, 5 de Palafrugell, de lunes a viernes de 8 a 20 h y sábado de 9 a 14 h. Ven sin maquillaje ni esmalte de uñas y, si tienes fotos antiguas de la lesión que te preocupa, tráelas: comparar es la mejor manera de ver si un lunar ha cambiado.

