
Las revisiones pediátricas se concentran en el primer año de vida —hacia el mes y a los 2, 4, 6 y 12 meses— y después se espacian: una al año hasta los 6 y cada uno o dos años hasta la adolescencia. En cada visita se controlan el crecimiento, el desarrollo, las vacunas y la vista y el oído.
Son las únicas visitas en las que el pediatra ve al niño cuando está bien y, por eso, detecta lo que pasa desapercibido en casa: una curva de crecimiento que se desvía, un retraso del lenguaje, un ojo que no ve igual que el otro.
¿Por qué importan las visitas del niño sano?
Durante los primeros años, el cuerpo y el cerebro cambian a una velocidad que no se repetirá nunca más. Una revisión periódica permite:
- Comprobar que el crecimiento sigue el ritmo esperado para la edad.
- Verificar los hitos del desarrollo psicomotor y del lenguaje.
- Mantener al día el calendario de vacunaciones.
- Hacer el cribado de la vista y del oído en el momento en que una corrección todavía es sencilla.
- Resolver las dudas sobre sueño, alimentación, pantallas o conducta, sin prisas.
Calendario de revisiones pediátricas por edades
El esquema habitual es este, aunque el pediatra lo ajusta a cada niño.
Del nacimiento a los 12 meses
Es la etapa con más visitas: las primeras semanas de vida y, después, aproximadamente al mes y a los 2, 4, 6 y 12 meses. Se controlan el peso, la talla y el perímetro craneal, la lactancia o la alimentación con fórmula, el sueño, el tono muscular y la fijación de la mirada. También es cuando se administra la mayor parte de las vacunas de la primera etapa.
De 1 a 3 años
Visitas hacia los 15-18 meses y a los 2 y 3 años. Aquí pesan sobre todo la marcha autónoma, las primeras palabras y frases, el paso a la alimentación familiar y los hábitos: sueño, higiene, control de esfínteres.
De 3 a 6 años
Antes de empezar el colegio conviene una revisión que incluya la valoración de la visión: es la edad clave para detectar el ojo vago (ambliopía), cuando todavía responde muy bien al tratamiento. También se revisan el lenguaje, la coordinación, la conducta y la relación con otros niños. Es también la edad en la que se valora el pie plano: lo explicamos en podología infantil y plantillas.
De 6 a 11 años
Si todo va bien, una revisión cada uno o dos años suele ser suficiente. Se vigilan el crecimiento, el índice de masa corporal, la postura y la espalda, la alimentación, la actividad física, el descanso y cómo va el colegio.
Adolescencia
Entre los 12 y los 18 años la visita cambia de tono: pubertad, alimentación, deporte, salud mental, sueño y, cuando toca, consumo y sexualidad. Es importante reservar un rato para hablar a solas con el adolescente: suele ser cuando aparecen las preguntas de verdad.
¿Qué se mira exactamente en cada revisión?
- Crecimiento: peso, talla y, los dos primeros años, perímetro craneal, siempre situados en las curvas de referencia. Lo que importa no es un punto aislado, sino la trayectoria.
- Desarrollo: sonrisa social, sedestación, gateo, marcha, señalar, primeras palabras, juego simbólico, motricidad fina.
- Exploración física: corazón, pulmones, abdomen, caderas, columna, piel, boca y dentición, y genitales.
- Prevención: vacunas según calendario, cribado de vista y oído, y consejos de alimentación, sueño, seguridad en casa y protección solar.
¿Qué señales no deben esperar a la próxima revisión?
- Fiebre en un bebé de menos de tres meses.
- Pérdida de habilidades que ya tenía: deja de caminar, de hablar o de mirar a los ojos.
- A los 12 meses no señala ni responde a su nombre; a los 2 años no hace frases de dos palabras.
- Estancamiento o pérdida de peso sin una explicación clara.
- Ronca fuerte cada noche, con pausas en la respiración.
- Se frota los ojos, ladea la cabeza, se acerca mucho a la pantalla o no gira la cabeza cuando lo llamas: puede requerir una valoración de oftalmología —aquí tienes cuándo conviene la primera revisión oftalmológica— o de otorrinolaringología.
- Dolores de cabeza o dolor abdominal repetidos, o cambios de ánimo y de conducta que se mantienen.
Ninguna de estas señales significa por fuerza que haya un problema, pero todas merecen una consulta.
Cómo preparar la visita al pediatra
- Lleva la cartilla de salud y el carnet de vacunas, también si venís de otro centro o de otro país.
- Apunta las dudas en el móvil los días previos: en la consulta es fácil olvidarlas.
- Anota la medicación que toma, las alergias y los informes de otros especialistas.
- Si puedes, evita la hora de la siesta o del biberón: un niño descansado colabora mucho más.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que hacer una revisión pediátrica?
Muy a menudo durante el primer año (hacia el mes y a los 2, 4, 6 y 12 meses), una vez al año hasta los 6 y cada uno o dos años a partir de ahí, si todo va bien.
¿Qué hay que llevar a la revisión?
La cartilla de salud y el carnet de vacunas —también si son de otro país—, los informes de otros especialistas y la lista de la medicación y las alergias.
¿Se pueden poner las vacunas que faltan si venimos de otro país?
Sí. El pediatra revisa el calendario de origen, lo compara con el de aquí y propone las dosis de recuperación necesarias, con el ritmo adecuado a la edad.
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