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Artrosis o artritis: diferencias, pruebas y tratamientos

5 min de lectura

Salud

¿Artrosis o artritis? Diferencias, síntomas, cómo se diagnostica y qué tratamientos funcionan. Reumatología y traumatología en Palafrugell.

Exploración de las articulaciones de la mano en una consulta de reumatología

«Tengo artrosis» y «tengo artritis» suenan casi igual, y mucha gente las usa como sinónimos. No lo son. Comparten un síntoma —el dolor articular— pero tienen causas distintas y, sobre todo, se tratan de forma distinta. Distinguirlas es el primer paso para acertar con el tratamiento y no perder tiempo.

Qué es cada una

La artrosis es un desgaste del cartílago, la almohadilla que recubre los extremos de los huesos dentro de una articulación. Cuando ese cartílago se adelgaza, los huesos rozan más y la articulación se deforma y duele. Tiene que ver con la edad, la sobrecarga mecánica, el exceso de peso, las lesiones antiguas y la genética. Afecta sobre todo a rodillas, caderas, manos y columna.

La artritis es una inflamación de la articulación. Puede ser puntual (por una infección o por cristales, como en la gota) o crónica y autoinmune, como la artritis reumatoide o la artritis psoriásica, en las que el sistema inmunitario ataca la membrana que recubre la articulación. No es una enfermedad de personas mayores: a menudo empieza entre los 30 y los 50 años.

Simplificando: la artrosis es desgaste; la artritis es inflamación.

Cómo distinguirlas por los síntomas

Hay varias pistas que orientan mucho antes de hacer ninguna prueba:

  • Rigidez matutina. En la artrosis dura pocos minutos, menos de media hora, y desaparece al moverse. En la artritis inflamatoria puede durar una hora o más.
  • Relación con la actividad. El dolor de la artrosis empeora con el uso y mejora con el reposo. El de la artritis suele hacer lo contrario: mejora al moverse y despierta de madrugada.
  • Aspecto de la articulación. La artritis produce hinchazón evidente, calor y, a veces, enrojecimiento. La artrosis da una deformación más dura y ósea, sin calor.
  • Simetría. La artritis reumatoide suele afectar a las mismas articulaciones de ambos lados y respeta la articulación de la punta de los dedos; la artrosis de manos se concentra justamente ahí.
  • Síntomas generales. Cansancio marcado, febrícula, pérdida de peso o afectación de otros órganos apuntan hacia una enfermedad inflamatoria, no hacia un desgaste.

Estas diferencias son orientativas y no sustituyen una valoración. Si el dolor dura más de seis semanas, si hay hinchazón persistente o si despierta por la noche, conviene consultar.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico empieza siempre por la entrevista y la exploración: qué articulaciones duelen, desde cuándo, cómo se comporta el dolor y qué antecedentes hay. A partir de ahí, las pruebas ayudan a confirmar:

  • Analítica de sangre. Los marcadores de inflamación (VSG, proteína C reactiva) y los anticuerpos como el factor reumatoide o los anti-CCP ayudan a identificar las artritis autoinmunes. También se mira el ácido úrico si se sospecha gota. Un factor reumatoide positivo aislado no diagnostica nada por sí solo, y uno negativo no descarta la enfermedad.
  • Radiografía. Muy útil en la artrosis: muestra el pinzamiento del espacio articular, la esclerosis del hueso y los picos óseos. En la artritis, los cambios radiológicos aparecen más tarde, cuando ya hay daño.
  • Ecografía musculoesquelética. Ve lo que la radiografía no ve: líquido dentro de la articulación, engrosamiento de la membrana sinovial, tendinitis y bursitis. Con Doppler detecta la inflamación activa en fase precoz, y además sirve para guiar infiltraciones con precisión.

A veces hay que completar el estudio con una resonancia o con el análisis del líquido articular. Y si lo que preocupa es la fragilidad del hueso más que la articulación, la prueba indicada es otra: te lo explicamos en el artículo sobre la densitometría ósea y la osteoporosis.

Qué tratamientos funcionan

Ningún tratamiento «regenera» un cartílago desgastado, pero hay mucho margen para reducir el dolor y mantener la articulación funcional.

  • Ejercicio. Es la medida con más evidencia en la artrosis, por delante de cualquier pastilla. Fortalecer la musculatura alrededor de la articulación —cuádriceps en la rodilla, glúteos en la cadera— descarga la articulación y reduce el dolor.
  • Control del peso. Cada kilo de menos se multiplica en descarga sobre las rodillas al caminar.
  • [Fisioterapia](/es/especialitats/fisioterapia). Terapia manual, ejercicio terapéutico pautado y técnicas como la radiofrecuencia INDIBA para el dolor y la recuperación de los tejidos.
  • Fármacos. Analgésicos y antiinflamatorios en pautas cortas y siempre indicados por el médico. En las artritis autoinmunes, el tratamiento de fondo con fármacos modificadores de la enfermedad cambia radicalmente el pronóstico, y cuanto antes se empieza, mejor.
  • Infiltraciones. Corticoides para apagar un brote inflamatorio concreto, o ácido hialurónico para lubricar la articulación en artrosis de rodilla leves o moderadas, con el objetivo de ganar meses de confort y mejor movilidad. No son milagrosas: se valoran caso por caso.
  • Cirugía. Es el último escalón, cuando el dolor y la limitación ya no responden a nada más.

¿Reumatólogo o traumatólogo?

Una confusión frecuente, con una regla sencilla:

  • El reumatólogo trata las enfermedades médicas del aparato locomotor: artritis reumatoide, psoriásica, gota, lupus, fibromialgia, osteoporosis y el seguimiento de la artrosis. Es a quien debes ver si hay hinchazón, dolor en varias articulaciones, rigidez matutina prolongada o sospecha de enfermedad autoinmune.
  • El traumatólogo trata lo quirúrgico y lo traumático: fracturas, lesiones de menisco y ligamentos, hernias discales, tendinopatías y las prótesis cuando una artrosis ya está avanzada.

Si tienes dudas, empieza por [medicina de familia](/es/especialitats/medicina-de-familia): es quien mejor orienta el primer paso.

Preguntas frecuentes

¿La artrosis se cura?

No se revierte el cartílago perdido, pero sí se puede controlar muy bien el dolor y frenar su evolución con ejercicio, control de peso, fisioterapia y el tratamiento adecuado. Muchas personas con artrosis hacen una vida completamente normal.

¿El frío y la humedad empeoran el dolor?

Mucha gente lo nota, y los cambios de presión atmosférica pueden influir, pero el clima no daña la articulación. Mantenerse en movimiento y bien abrigado suele ser suficiente.

¿La visita al reumatólogo entra por la mutua?

Con la mayoría de compañías, sí. Consulta el listado completo en la página de mutuas; algunas piden una autorización previa que gestionamos desde recepción.

En el Centre Mèdic Palafrugell tienes reumatología, traumatología, radiología y fisioterapia coordinadas, de modo que el diagnóstico y el tratamiento avanzan sin esperas innecesarias. Llámanos al 972 30 65 65 o escríbenos desde el formulario de contacto.

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