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Centre Mèdic Palafrugell

Prueba de esfuerzo y revisión cardiológica en Palafrugell

6 min de lectura

Salud

Cuándo hace falta una revisión cardiológica y qué incluye: ECG, ecocardiograma, prueba de esfuerzo y Holter. Deportistas y factores de riesgo.

Paciente realizando una prueba de esfuerzo sobre una cinta con control electrocardiográfico

El corazón avisa poco y tarde. Muchas enfermedades cardiovasculares avanzan durante años sin dar ningún síntoma y, cuando lo dan, ya hay un problema establecido. Por eso la cardiología preventiva tiene tanto sentido: con un electrocardiograma, una analítica y una buena exploración se puede dibujar el riesgo de una persona y actuar antes de que ocurra nada. Aquí te explicamos cuándo conviene una revisión cardiológica, qué incluye y cómo prepararte.

Cuándo conviene revisar el corazón

No hace falta ser cardiópata para ir al cardiólogo. Los motivos de consulta más habituales son:

  • Síntomas: dolor u opresión en el pecho con el esfuerzo, ahogo que antes no tenías, palpitaciones, mareos o pérdidas de conocimiento, piernas hinchadas.
  • Practicar deporte de forma regular, sobre todo si empiezas después de los 35 años o si compites.
  • Factores de riesgo ya conocidos: hipertensión, colesterol alto, diabetes, tabaquismo, obesidad o sedentarismo.
  • Antecedentes familiares de muerte súbita, de infarto antes de los 55 años en hombres o de los 65 en mujeres, o de miocardiopatías hereditarias.
  • Una alteración detectada en otro contexto: un electrocardiograma de empresa, una analítica, un reconocimiento médico o una revisión preoperatoria.

Si el motivo es un dolor torácico intenso y persistente, sobre todo si se acompaña de sudor frío, ahogo o dolor que se irradia al brazo o a la mandíbula, eso no es una consulta programada: hay que llamar al 112 de inmediato.

Qué incluye una revisión cardiológica

Entrevista y exploración

Es la parte más importante y la que nadie debería saltarse: antecedentes personales y familiares, síntomas, medicación, hábitos, tensión arterial y auscultación. De ahí sale lo que hay que hacer después.

Electrocardiograma (ECG)

Registra la actividad eléctrica del corazón en reposo, en pocos minutos y sin ninguna molestia. Detecta arritmias, signos de infarto antiguo, crecimiento de las cavidades y alteraciones de la conducción.

Ecocardiograma

Una ecografía del corazón que muestra cómo se mueven las paredes, cómo funcionan las válvulas y cuál es la fuerza de contracción (la fracción de eyección). Es indolora, dura unos veinte minutos y es la prueba clave para valorar soplos, insuficiencia cardíaca o hipertensión de larga evolución.

Prueba de esfuerzo (ergometría)

Caminas sobre una cinta o pedaleas en una bicicleta con un ritmo que aumenta progresivamente, mientras se registra el ECG, la tensión y los síntomas. Sirve para ver cómo responde el corazón cuando se le pide trabajo: detecta isquemia, arritmias que solo aparecen con el ejercicio y marca la capacidad funcional real. En deportistas, es la base para pautar zonas de entrenamiento con criterio.

Holter de ECG y de tensión arterial

Un pequeño registrador que llevas 24 o 48 horas haciendo vida normal. El Holter de ECG es la manera de cazar palpitaciones o arritmias que aparecen de forma esporádica; el de tensión (MAPA) dice cuál es tu tensión real a lo largo del día y de la noche, mucho más fiable que una medida aislada en la consulta.

En la ficha de cardiología está el detalle de las pruebas que realizamos en el centro y cómo se solicitan.

Deportistas: antes de ponerte a correr

El reconocimiento cardiológico deportivo busca las causas de muerte súbita relacionada con el ejercicio, poco frecuentes pero evitables. En menores de 35 años suelen ser enfermedades congénitas o hereditarias (miocardiopatía hipertrófica, canalopatías, anomalías coronarias); a partir de los 35, la causa más habitual es la enfermedad coronaria.

Se recomienda una valoración antes de empezar un deporte intenso, en caso de competición federada, si tienes antecedentes familiares de muerte súbita o si has notado mareo, palpitaciones o ahogo desproporcionado durante el esfuerzo. Una valoración básica (entrevista, exploración y ECG) es suficiente en muchos casos; la prueba de esfuerzo se añade según la edad, la intensidad prevista y los factores de riesgo.

A partir de los 40-50 años: medir el riesgo

El riesgo cardiovascular no se calcula con un solo dato, sino combinando edad, sexo, tensión arterial, colesterol y tabaquismo. A partir de los 40 años en hombres y de los 50 en mujeres (o antes si hay antecedentes), tiene sentido conocer esas cifras y revisarlas cada pocos años. La buena noticia es que casi todos estos factores se pueden modificar:

  • Dejar de fumar es, con diferencia, la medida que más reduce el riesgo.
  • Moverse 150 minutos a la semana de actividad moderada, aunque sea caminando a buen paso.
  • Controlar la tensión y el colesterol con dieta, ejercicio y, si hace falta, medicación.
  • Dormir bien y tratar la apnea del sueño si se sospecha.
  • Vigilar el peso y el azúcar, especialmente el perímetro abdominal.

Preguntas frecuentes

¿Cómo debo prepararme para una prueba de esfuerzo?

Lleva ropa y calzado deportivo, evita una comida copiosa y el café en las dos o tres horas previas, y no hagas ejercicio intenso ese mismo día. No suspendas ninguna medicación por tu cuenta: si conviene hacerlo, el cardiólogo te lo indicará al solicitar la prueba.

¿Qué debo llevar a la visita?

Tu DNI y la tarjeta de la mutua, la lista de la medicación que tomas y cualquier informe, analítica o electrocardiograma anteriores. Tener un ECG antiguo para comparar a menudo vale tanto como una prueba nueva.

¿Lo cubre mi seguro?

Trabajamos con más de 40 mutuas; compruébalo en el listado de mutuas. Algunas pruebas, como el ecocardiograma o el Holter, pueden requerir autorización previa, y desde recepción te ayudamos a tramitarla.

Cómo pedir cita

Llámanos al 972 30 65 65, escríbenos desde la página de contacto o utiliza el portal de citas en línea. Estamos en la Plaça de Catalunya, 5 de Palafrugell, de lunes a viernes de 8 a 20 h y sábado de 9 a 14 h. Una revisión a tiempo no es alarmismo: es la manera más sencilla de seguir haciendo lo que te gusta con tranquilidad.

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